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domingo, 25 de septiembre de 2016


LAS MEJORES  DESGRAVACIONES AL CINE


Beneficios fiscales de la inversión en películas


Funcionamiento de las AIE



            La desgravación a lasinversión en producción cinematográfica es la ayuda más acorde con su naturaleza industrial  que se utiliza como única modalidad de ayuda o bien como complementaria de las distintas subvenciones. La desgravación tiene como efectos el aumento del número de rodajes y un impacto en la economía de la zona en que tienen lugar los rodajes. A la vez eleva el Producto Interior Bruto (PIB),  así, en los países en los que desgravan las inversiones a la producción cinematográfica, su participación en el PIB es del 0,06, mientras en los países sin estas desgravaciones se reduce al 0,01. El productor cinematográfico capta con esta herramienta fiscal los capitales necesarios para su producción. Hollywood quedó descapitalizado en los años 60, aprobánndose para resolverlo un modelo de desgravación entre 1969 y 1976, que con las medidas de obligar a las grandes Cadenas de televisión, ABC, CBS y NBC, a encargarle la producción de la series, vigente hasta 1985, permitió la revitalización de los Estudios de Hollywood y benefició a los productores independientes que produjeron interesantes películas, como Alguien voló sobre el nido del cuco de Milos Forman. Desaparecido este modelo a nivel federal y Luisiana fue el primer Estado en establecer un sistema de desgravaciones, existiendo en la actualidad  en treinta y nueve Estados con el fin de ataer r rodajes a los mismos.



    Entre los países europeos destacan Francia, Italia, Bélgica y las Comunidades  de España, Canarias y Navarra, utilizando todos ellos la desgravación, como complemento a las subvenciones para sus películas nacionales. E Irlanda y Holanda en las que representan la ayuda fundamental. Francia mantiene su elevada producción, 300 películas de largometraje, pero sufre como todos los países la competencia de los otros medios audiovisuales. Han hecho frente a esta situación subiendo los Incentivos fiscales a la inversión en la producción,  en diciembre de 2014. La desgravación  fiscal es del 30% para las películas de un presupuesto inferior a 4 millones de euros, que  tenían una desgravaci´ónn inferior y además se ha ampliado  la desgravación del 30% a  las películas de un presupuesto inferior a los 7 millones de euros.   La mayor parte del buen cine francés se encuentra en la franja presupuestaria. de 4 a 7 millones de euros. Para las películas internacionales rodadas en Francia se sube la desgravación del 20 al 30%. Igualmente para fomentar las películas de animación el tipo de desgravación se sube del 20 al 25%.  La producción cinematográfica francesa tiene un impacto económico de 7500 millones de euros y el CNC calcula, que por cada 12,2 euros invertidos en producción, el Estado ingresa 3,3 euros. lo que justifica el interés del Estado en mantener la fortaleza de la industria del cine y la producción de series de televisión. El cine francés ha alcanzado notables éxitos de público, sin olvidar nunca el cine de calidad como Hipocrates (2014) de Thomas Lilti y su afición a las coproducciones como Bacalaureat (Francia, Rumania y Bélgica), dirigida por Cristian Mungu.




   Las desgravaciones por inversión al cine se aprobaron en Italia en 2014: un 25% con el límite de cinco millones de euros, tanto para producciones nacionales como rodajes de extranjeras. El conjunto de desgravaciones no podía superar en 2015, los 115 millones de euros; en 2016 este límite se ha elevado a 140 millones por los buenos resultados. El cine italiano ha producido en 2014, 171 largometrajes y en 2015, 187, con películas, como La juventud  de Paolo Sorrentino, con  reparto internacional, películas entretenidas como Quo vado? (2014) de Gemaro Nunziante y han vuelto a rodarse en Italia importantes películas extranjeras, como la nueva versión de Ben Hur o el último James Bond, Spectre, que han dejado en Italia 163 millones de euros. Las desgravaciones se eleván a partir de 2017 al 30% para productores, distribuidores y salas de cine que proyecten películas italianas sean nacionales o extranjeros los productores o distribuidores. Esta desgravación  puede ser del 40% para productores independientes que distribuyan sus propias películas. Y la restauración de salas de cine históricas y la restauración de películas tienen también derecho a la desgravación del 30%.



           En Irlanda la Ley Cinematográfica de 1970 fue el primer paso para impulsar  su cine propio. El Irish Film Board se crea en 1981 y las ayudas a la producción fueron reemplazadas en la práctica por un atractivo sistema de desgravaciones creado por la Ley de  Finanzas de 1987, conocida como la Sección 35. Esta iniciativa capta inversores de sociedades y de personas físicas, ya que permite desgravar hasta un 80% con el limite de la obligación fiscal. Aportan una financiación media del 60% en las películas de bajo o medio presupuesto y del 50% en las de alto presupuesto. De esta forma se ha podido desarrollar el cine irlandés, que  ha aumentado su producción a 32 largometrajes ya en 2014, lo que no está nada mal en un país de 4 600 000 habitantes. Anteriormente su producción oscilaba entre 1 y 5 al año. La finalidad de estas desgravaciones es la creación de empleo, el desarrollo del interés de los inversores y la producción de películas de calidad, que sean aceptadas por el público. Las ventajas fiscales han impulsado las coproducciones en las que directores de otros países captan perfectamente la realidad irlandesa. El interés de las desgravaciones atrae el rodaje de películas  extranjeras de alto presupuesto. Mientras el cine netamente irlandés aumenta su aceptación con películas como La habitación (2015) de Lenny Abrahamson o Brookyn (2015) de John Crowley.




            El impulso del cine en Holanda se debe a  la política fiscal basada en las desgravaciones, iniciada en 1999, desarrollada aprovechando las ya existentes Compañías de participación como  Fine BV. Hay varias de estas compañías que intermedian entre los bancos y las productoras. Estas desgravaciones permiten captar a las películas holandesas financiación de un 25 % de su costo. por término medio. Esta política ha permitido el desarrollo de una cinematografía de calidad, pero pensada para tener en la mayoría de los casos éxito de público, ya que como en Irlanda deben amortizarse con el público.  En la actualidad sigue la buena racha del cine holandés que interesa a los espectadores, destacando  al timpo un cine de autor, Matterhorn  (2013) de  Diederik Ebbinge y un cine comercial bien realizado, Wolf  (2013) de  Jim Taihuttu.


              Las productoras que tienen su domicilio en Canarias desgravan el 40% del primer millón de euros y desciende al 38% con el límite 5 400 000 euros. Los rodajes de películas extranjeras tienen una desgravación del 35% con el límite de 4 500 000 euros.  Los últimos tres años se ha producido un boom de rodajes en Canarias debido a estas ventajas fiscales. En los últimos tres años se han rodado más de 20 películas; Ron Howard, En el corazón del mar  (2015)  y Ridley Scott Exodus (2014)dejando unos ingresos en Canarias, entre ambas, de 12 millones de euros. En conjunto, desde hace cuatro años, los ingresos han sido de 130 millones de euros. También las notables deducciones para películas españolas ha atraído el rodaje de películas españolas de otras Comunidades- El régimen fiscal propio de Navarra y País Vasco les ha permitido establecer unas desgravaciones superiores para los rodajes en estas Comunidades del 35% y del 30% respectivamente.


El hombre de las mil caras

    El sistema español es complejo, por lo que ha tardado en generalizarse. Regulado por la Ley del Cine de 2007 y por la Ley del Impuesto de Sociedades de 2004, hoy día es imprescindible para gran parte del cine español. La desgravación actual es del 20% para el primer millón de euros y baja al 18% hasta el límite de 3 millones de euros. Es necesario que el productor cree una Agrupación de Interés Económico (AIE), que tiene personalidad jurídica y carácter mercantil y es la herramienta fiscal para  captar a los inversores que deben ser sociedades o personas físicas que pertenezcan a la categoría de trabajadores autónomos. Pueden desgravarse todos los gastos de rodaje, incluyendo copias, promoción y publicidad, excluidos los costos de distribucióñ y las subvenciones. El inversor trata de garantizarse la devolución, por lo que habitualmente pacta cubrir el riesgo de su inversión con el importe del beneficio fiscal, mientras por su parte el productor quiere  que los beneficios que obtenga la explotación de la película sean para él. La Agrupación de Interés Económico no tiene ánimo de lucro para sí misma.

  

                         La AIE se inscribe como  productora en el Registro correspondiente del Ministerio de Cultura. Actúa como  productora a través de su inversión y adquiriere la titularidad de los derechos, participando en los acuerdos correspondientes con el productor, que actúa como productor ejecutivo. La AIE actúa, en nombre y por cuenta propia, en los contratos de financiación con las  entidades bancarias, cobra las subvenciones públicas y firma los contratos de venta de derechos y distribución. El productor original de la película entra en la AIE con una cesión de los derechos adquiridos sobre el guión. Existe absoluta flexibilidad temporal para invertir en cualquier momento de la producción y antes de la calificación por el Ministerio de Cultura. Hay libertad para mantener la AIE o disolverla, aunque lo normal es la disolución a los cinco años de su constitución. tiempo necesario para la producción, normalmente dos años, y tres  la amortización. La AIE es la titular de los derechos de propiedad intelectual de la obra audiovisual en tanto la AIE está activa. Cuando se liquida la AIE, el productor original, mediante una transferencia de derechos, recupera para su productora la propiedad de la película.  Se trata de una sociedad en régimen de transparencia fiscal, la opacidad en los modelos de desgravación llevan a abusos que terminan con su suppresión, como ocurrió en EEUU y ahora se corre el mismo riesgo en Bélgica donde han sufrido varias defraudaciones. 
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miércoles, 14 de septiembre de 2016




LAS 7 SERIES  DEL CAMBIO EN TV



 Los Soprano, Dos metros bajo tierra, House, The wire, Perdidos, Mad Men, Breaking Bad y True Detective

Cine, novela y televisión se fusionan  





                 Las actuales series ocupan un lugar destacado en la cultura y han dado un gran impulso a la industria audiovisual. Los norteamericanos denominan a estas producciones de ficción como "drama series", en las que hay una fusión de los rasgos de la televisión, de las películas y de las novelas, creando un nuevo modelo de expresión. Los Festivales de cine de Berlín y Toronto fueron los primeros en seleccionar series, hoy son numerosos  los Festivales que presentan series, perfilándose un gran Festival en Europa dedicado a este tipo de ficción, Franciaia ya cuenta con Series Mania Actuel en Paris e Italia con el Festival de RomaA la última edición de Series Mania han asistido Vince Gillioan (Breaking bad), David Chase (Los Soprano), Nic Pizzolatto (True Detective) y Mattew Weiner (Mad Men), entre otros, que se encuentran entre los autores de las series que han marcado el cambio.
     
     

1.- Los Soprano

       Hay consemso sobre situar el inicio de esta nueva etapa con la inspiración de David Chase, creador de la serie Los Soprano (HBO, 1999-2007). La acción de la mafia  transcurriía en el cine en Chicago o Nueva York, pero Los Soprano sucede en Nueva Jersey, como nos muestran las imágenes iniciales de cada capítulo. El relato de Chase une los valores del cine con las posibilidades de la televisión y la profundidad que alcanzan las novelas. El actual líder de la organización, Tony Soprano (Janes Gandolfini), trata de modernizar y controlar a su familia real, madre, esposa e hijos y a su familia mafiosa. Al mismo tiempo se enfrenta a la policía y a las mafias de Nueva York. La familia mafiosa adopta una estructura muy jerarquizada. Tony dice: “Yo puedo criticar las reglas, tu solo tienes que cumplirlas”. Tony tiene un temperamento violento y decidido, pero sus actos le deprimen y le llevan a utilizar los servicios de una psiquiatra, doctora Melfi (Lorraine Bracco, una de las protagonistas de la película Uno de los nuestros). Tiene a la vez un constante temor a la acción de la policía. La depresión y el pánico existencial han llevado a Freud y otras autoridades de la psicología y del existencialismo a los intérpretes que  analizan a Los SopranoEn una de las sesiones psiquiátricas la doctora Melfi le recomienda a Tony el libro “El arte de la guerra” de Tsu Tun.  Al leerlo Tony queda admirado de la vigencia de los aforismos de este antiguo general chino. Destacan la iluminación, el elaborado trabajo de las sombras, los encuadres y la planificación. Es una nueva perspectiva para tratar la mafia y a un capo mafioso con problemas psicológicos.

2.- Dos metros bajo tierra


             Alan Ball ganó un Oscar por el guión de American Beauty (1999) y con ideas similares creó Dos metros bajo tierra (HBO, 2001-05), con seres que buscan la felicidad en medio del nihilismo, el sexo, el adulterio, la prostitución, respirando una atmósfera  existencialista y un humor negro. La muerte en un accidente del padre, que era propietario de una funeraria, obligará a su familia, los Fisher, a continuar el negocio de la  funeraria.  Los Fisher están habituados a convivir con la muerte, en una casa funeraria llena de cadáveres, buscan los sueños, que les ayudan a evadirse de la presencia de la muerte.  Afianzan sus identidades, tratan de disfrutar de la vida y en el fondo mantienen la ilusión de ser una familia. Abundante y expresiva utilización de flashbacks y música, que contribuyen a la fascinación que causa este relato.


3.- House


     Brian Singer es el creador de House (Fox, 2004-12), con el Dr .Gregory House (Hugh Laurie)  de protagonista. Un médico con una gran intuición al pronosticar y con una personalidad compleja. El Dr. House se caracteriza por sus frases brillantes y su mordacidad, pródiga en comentarios ácidos. Ególatra, su sinceridad cruel le lleva a maltratar a sus colaboradores. Le interesa el sexo, la droga, montar en moto, rasguear la guitarra y tocar en el piano piezas de Bach. Se nos plantea, ¿Es superior la intuición a la razón? ¿Es una estupidez preferir el razonamiento científico frente al intuitivo? El Doctor House sugiere, en la serie que lleva su nombre, algunas de las respuestas. Une el atractivo de las series de médicos al de las de investigación, ya que el Dr. House resuelve las enfermedades más peligrosas y extrañas, como Sherlock Holmes, utilizando la deducción.  La fascinación por la personalidad del Dr. House y los principios filosóficos que le guían, nos lleva a Nietzsche y su teoría de la existencia de seres superiores e inferiores. El Dr. House cree que es difícil conocer a los otros, ya que según él: “Todo el mundo miente. La única variable es sobre qué”.

4.- The wire




       David Simon, buen periodista del “Sun” de Baltimore, perdió su empleo en el periódico y empezó a colaborar con televisión. Creó The wire, que se tituló en España, Bajo escucha (HBO, 2002-08). David Simon escribió los guiones, junto a periodistas,  conocedores de la vida de Baltimore y a unos escritores de novela negra, entre los que se encuentra Ed Burns, antiguo detective de homicidios. La serie, sin perder el objetivo de entretener, tiene sobre todo el de inquietar. Está protagonizada por la ciudad y las instituciones políticas, el sistema policíaco, la administración, los traficantes de droga, la justicia, los drogadictos, el desempleo, los obreros y sindicatos portuarios, el sistema económico y el fracaso educativo. Denuncia un tipo de capitalismo que ha situado a los trabajadores sin esperanza de volver a trabajar, quedan fuera del sistema. Descubrimos a los corruptos, desde el alcalde a los jueces. Los reconocibles corruptos adoptaron una actitud agresiva contra la serie y David Simon. El Ayuntamiento hizo una campaña publicitaria para contrarrestar las denuncias de la serie.


   David Simon comenta que la serie es como una tragedia griega de Sófocles o Eurípides, importan los grupos sociales, tan solo se puede considerar también protagonista al detective James “Jimmy” McNully (Dominic West), encargado de descubrir un crimen y perseguir la droga. Nos envuelve el sonido de la ciudad y una música punk rock que oímos al mismo tiempo que los personajes, ya que siempre suena en radios de coches, tocadiscos o hilo musical. Bajo escucha, el título en España  alude a las escuchas policiales y judiciales.

4.- Perdidos


           Icono del nuevo estilo, Perdidos (ABC, 2004-10) creada por Jeffrey Lieber, Damon Linselo y J.J. Abrans, recoge los ecos de Jonathan Swift,  Homero y de los supervivientes de naufragios. Abrans dirigió el piloto y `las localizaciones  en Oahu (Hawai) se corresponden con  el clima de aventuras, misterio, ciencia ficción. en la lucha para sobrevivir de un grupo de personas perdido en una isla desierta, a causa de  un accidente de aviación. Es innovadora en la utilización del tiempo, el espacio y de la teoría de la relatividad, que posibilitan  logros originales. Mediante el uso de  flashbacks conoceremos la vida anterior de los supervivientes.  Las personas perdidas deben enfrentarse y resolver situaciones diferentes a las experimentadas en su vida. Superar las circunstancias extremas exige tomar decisiones que chocan con principios morales anteriores. Ahora deben resolver conflictos y encontrar un nuevo sentido a la vida. La variedad de los integrantes del grupo, hace que surjan problemas éticos en sus conductas. Sharon M. Kaye, en “Lost and philosophy”, afirma que Perdidos nos habla del miedo a quedar aislados de todo lo que conocemos y de la necesidad de encontrar por nosotros mismos una salida”. Hay  un trasfondo moral y filosófico en la lucha por la supervivencia.

5.- Mad Men


        Matthew Weiner, creador de Mad Men (AMC, 2007-14), se centra en la agencia de publicidad “Sterling Cooper Draper & Pryce” y en los hombres y mujeres que trabajan en ella. Situada  en Madison Avenue,  zona de negocios y de la actividad de los publicitarios. El nombre de la Avenida ha hecho que se conozcan como “mad men” a los hombres de la publicidad, que invadían  con sus agencias Madison. La serie ha sido definida por  Mathew Weiner como “ciencia ficción del pasado”. Don Draper (Jon Hamm), el jefe de la Agencia, inteligente y elegante, es el modelo humano de esta época narcisista. Era un mundo lleno de engaños que escondían una gran libertad sexual. Los ejecutivos eran varones, junto a un mundo de secretarias. El trabajo se realizaba con los cigarrillos volando en las manos, al igual que el alcohol llenaba los vasos, rodeados por una atmósfera  de  cócteles y fiestas. A través del trabajo y de la vida de los ejecutivos y empleadas  de la Agencia se describe aquella sociedad, de los años 60 y vemos cómo surge la contracultura y los nuevos modos de vida. 

6.- Breakig Bad


    Alburquerque, Nuevo México, es una ciudad norteamericana por la que aún se encuentran vaqueros y coches de los años 50 “tuneados”. Fue la ciudad elegida por Vince Gillian para situar la residencia de los protagonistas de  Breaking Bad (AMC, 2008-13). Gillian, creador de la serie, la considera un western. Un día a Walter White (Bryan Cranson) le descubren un cáncer de pulmón incurable, por lo que decide entrar en el negocio de cocinar y vender metanfetamina para poder atender su enfermedad y dejar a su familia una importante cantidad de dinero. Walter pronto le deslumbra el placer de delinquir y se convierte en un capo de la droga multimillonario. Envenena a jóvenes con sus cristales azules y no pestañea al ordenar asesinatos. Walter White en una escena coge para leer un libro que le han regalado, “Hojas de hierba” de Walt Whitman y  hace bromas con la coincidencia de iniciales W.W., viéndose como otro Whitman.  Puede interpretarse la conducta de Walter White desde el utilitarismo y el hedonismo, sin embargo en los poemas de Whitman, que conocía, quizás esté la clave de su cambio.

7.- True detective


        La tenebrosa sociedad de Luisiana y la investigación de varios crímenes en serie, asesinatos rituales, forman la trama de True detective (HBO, 2014-presente). La originalidad, según el director de la serie, Cary Fugunaga, proviene de la especial relación  entre los dos detectives de la Policía Estatal de Luisiana, encargados del caso. El joven taciturno Rust Cohle (Mathew McConaugney), es ateo, dado a reflexiones. Evidente contraste con su compañero, Martin Hart (Woody Harrelson), veterano, conservador y bien encajado en las costumbres de Luisiana. La investigación se extendió desde 1995 hasta 2002, pero en 2012 ocurren unos crímenes que parecen obra de un imitador, lo que les obliga a volver sobre el caso. El autor de los guiones, Nic Pizzolatto crea un mundo hipnótico y cruel. La planificación, junto a los movimientos de las cámaras,  con planos secuencia consigue una atmósfera absorbente, acorde con el relato de crímenes rituales y con la introspección que realiza en los dos detectives y en su relación. Nic Pizzolatto se inspiró en sus lecturas de Arthur Schopenhauer, Friedrich Nietzsche y Emil Cioran. Los brillantes diálogos son prueba de sus lecturas. El deseo de HBO de aprovechar el éxito no dio tiempo a escribir unos buenos guiones para la segunda temporada, por lo que no ha tenido el interés de la primera. En esta ocasión son cuatro los policías, hay una actriz espléndida Rachel McAdams, ya que se acusaba a Pizzolatto de misoginia y la acción transcurre en la soleada California.


              En diferentes atículos hemos tratado los preceedenes, Seinfeld, Weed, Engrenages o Sexo en Nueva York y las han seguido diferentes series, cada una con su personalidad, de esta nueva etapa: Rectify, Black Mirror, Orange is the New Black, Mr. Robot, The night of, Virgin, Bosch, El ministerio del tiempo, Juego de tronos, Lucifer, The walking dead, El puente, Crónica de un asesinato, Botgen, Veep, Cómo defender a un asesino, Les revenants, Trasparent,  Guerra y paz, Southcliff, Montalbano, a las que se unen Fargo o Broadwalk Empire.





lunes, 5 de septiembre de 2016



EL NUEVO CINE CHILENO


Aldo Francia, Miguel Litín, Helvio Soto, Raul Ruiz, Álvaro Covacevich


      
La vida de los peces



                Chile siempre ha mantenido un interés intenso por la cultura y con el fin de impulsarla creó el Consejo de la Cultura y las Artes de Chile (CNAC), un organismo autónomo, regulado por la Ley 19891 de 2004, destinado al fomento del conjunto de actividades culturales y artísticas. Amparado en el CNAC funciona desde 2011 el Consejo del Arte y de la Industria Audiovisual, encargado del apoyo y la difusión del audiovisual y de la conservación de este patrimonio. Dispone de un Fondo de Fomento, que mediante convocatorias financia las películas. tanto las totalmente chilenas, como las realizadas con Brasil dentro del acuerdo con este país, y las relazadas al amparo del Acuerdo Latinoamericano de Coproducciones del que forma parte también España. Este sistema de protección se ajusta asu no muy elevada producción, unos doce largometrajes al año, dos o tres largos de animación y una docena de documentales de largo o mediometraje así como alrededor de doce cortometrajes. El cine chileno es ambicioso y es habitual verle en los Festivales Internacionales. como El chacotero sentimental (1999) de Cristián Galaz, una radiografía de la sociedad chilena que fue un gran éxito de público, y obtuvo premios  en los Festivales de Chicago y Toulouse o Taxi para tres (2001) de Orlando Lubeck, Concha de Oro en San Sebastián y mejor película en Mar del Plata, una road movie en la que dos malhechores y un taxista tratan de salir de su miserias. El cine chileno ha obtenico tres Goyas a la mejor película iberoamericana, el último a La vida de los peces (2010) de Matias Biza, una reflexión sobre lo que podría haber ocurrido si algo hubiese sido distinto, contada con un lenguaje formal hermoso.




   Sin perder la calidad buscan ampliar el público, como Maar a un hombre (2014) de Alejandro Fernández Almendras , relato de una venganza; Fernández Almendras había debutado con Huacho (2009), drama psicológico sobre una familia que evoluciona de acuerdo con el cambio de vida en el campo. Otro éxito de público es Gloria (2013) de Sebastián Lalio, una mujer madura de 58 años combate la soledad y busca relacionarse en las fiestas para solteros, interpretada por Paulina García, Premio a la mejor actriz en el Festival de Barlín. Cine político es Carne de perro (2012) de Fernando Garz´´on sobre un torturador de la época de Pinochet que trata de escapar a la estigmatización. Hay excelentes documentales. como La once (2014) de Maite Alberdi, protagonizado por sus amigos que tienen una tertulia en la que toman el te y charlan sobre temas emotivos desde la vejez a la soledad. Es frecuente la incorporación de nuevos directores, así encontramos a José Luis Sepúlveda con El Pejesapo (2007), un inadaptado que no encuentra motivos para evitar el suicidio. Y un cine claramente comercial, Stefan vs Kramer (2012) en la que el actor e imitador Stefan Kramer aprovecha su fama para conquistar al público chileno.



      
           Podemos hablar de que surgió el "nuevo cine" en chile cuando, los Cine-Clubs chilenos iniciaron sus actividades hacia 1958, teniendo una influencia notable en la formación cinematográfica. Uno de los primeros fue el Cine-club Universitario, que permitió descubrir el cine a jóvenes de todas las ideologías. La Universidad Católica creó un Departamento Fílmico para la formación, mediante la realización de cortos experimentales. La Universidad de Chile, por su parte, inauguró el Departamento Audiovisual, que incluía la Cinemateca Universitaria y la Unidad de Cine Experimental, bajo la dirección de Sergio Bravo, que enseñó a los jóvenes el dominio de nuevas formas del lenguaje del cine. En 1962 inicia sus actividades el decisivo Cine-club de Viña del Mar, impulsado por Aldo Francia, quien promovió también el Festival de Cine de Viña del Mar. En 1967, junto al l Festival de Cine, se celebró el Encuentro de Cineastas Latinoamericanos, que decidió la puesta en marcha de un Festival del Nuevo Cine Latinoamericano. Aldo Francia contó para esta iniciativa con la colaboración del cineasta cubano Alfredo Guevara y del argentino Edgardo Pallero. En futuras ediciones del Festival participaron todos los directores del Continente que apostaban por formas y temáticas distintas.  Esta efervescencia del cine chileno coincidió con la Presidencia de Eduardo Frei Montalva, en 1964, demócrata cristiano, reformista, y en 1970 con Salvador Allende. El año 1967 se creó el Consejo de Fomento de la Industria del Cine Nacional para impulsar la incipiente industria, precedente del actual Consejo de las Artes y la Industria Audiovisual. En 1966 se produjeron cuatro largometrajes, en el siguiente año, 1967, cinco, subiendo en 1968 a doce.


Valparaíso mi amor

           Aldo Francia es autor de dos interesantes largometrajes de inspiración neorrealista. Valparaíso, mi amor (1969) se basa en hechos reales y tiene un aire documental. Aldo Francia presenta a Marco, un matarife, despedido de su trabajo, y a su mujer que trabaja como lavandera, para mantener a los hijos. Marco busca empleo sin éxito, y un día encuentra una vaca en el campo a la que mata y va vendiendo en porciones su carne, con lo que respira económicamente, pero es descubierto, volviendo las penalidades a su hogar.Su siguiente película, Ya no basta con rezar (1972), narra la toma de conciencia social de un sacerdote. Rodada como un documental se presenta a dos sacerdotes en un barrio residencial, el Padre Jaime, que duda sobre  si su conducta es realmente cristiana y el Padre Juan, que se limita a que unas señoras ricas hagan obras de caridad y subvencionen un policlínico en un barrio pobre. El contacto con los pobres y una epidemia hacen ver a Jaime la vaciedad de las consignas caritativas y la huelga en 1968 que vive junto a los obreros, así como la represión de la misma, hacen que definitivamente tome conciencia social.




       Valparaíso, mi amo, junto a El chacal de Nahueltoro (1969), Tres tristes tigres (1968) Caliche sangriento (1969) son las películas más representativas del nuevo cineTodas buscan la originalidad y suscitan en el público una opinión favorable a los cambios sociales y políticos. Miguel Littín se inspira en la crónica de sucesos para realizar El chacal de Nahueltoro, basada en un hecho ocurrido en 1960José del Carmen Valenzuela Torres era un campesino, trabajador temporero, que iba de un lugar a otro, buscando trabajo; analfabeto y alcohólico, vivía en Nahueltoro, con una campesina viuda, madre de cinco hijos, en el campo. Una noche, borracho, mata a la mujer y a sus hijos. Littín elige un estilo próximo al neorrealismo, rodando en el lugar del crimen, en la cárcel y en los locales en que transcurrió el juicio. La narración utiliza el presente y el pasado, para conocer la vida del campesino y la mujer antes del crimen. Es una dura reflexión sobre el analfabetismo en las clases bajas y sobre las condiciones laborales y sociales.  La fotografía es del notable operador Héctor Ríos, autor de documentales, en colaboración con Pedro Closkel, como Venceremos (1970y A qué vivimos (1973).


         
   
          Caliche sangriento de Helvio Soto es un episodio vivido por un grupo de soldados chilenos, perdidos en el desierto durante la Guerra del Pacífico, 1873-1883, que enfrentó a Chile con Perú y Bolivia. Tiene el acierto de haber sido rodada en el desierto de Atacama, con una escenografía desnuda y una luz especial captada por Silvio Caiozzi, que volvía de EEUU de estudiar el uso de la cámara y del color y que más tarde debutó como director con Julio empieza en julio (1978). Caliche sangriento es un reflejo fiel de la inutilidad de la guerra y más entre hermanos. El tema lateral es el origen de la guerra a causa de la ambición británica de controlar la explotación del salitre. La película transcurre entre reflexiones políticas y la visión de uniformes, equipos militares y conflictos entre soldados, siendo unas ráfagas frescas la llegada de un correo peruano o la muerte heroica de un soldado. La película fue realizada con apoyo del Ejército, lo que no fue obstáculo para la oposición de grupos militares, y ser inicialmente prohibida, aunque terminó autorizándose y proyectándose con éxito.



            Tres tristes tigres dirigida por Raúl Ruiz, adapta la obra teatral de Alejandro Sieveking. Las escenas transcurren en típicos bares y en las calles de Santiago, reflejando el carácter chileno y su gusto por la discusión, la ceremonia, la ironía y la violencia contenida frente a los abusos políticos y sociales. Raúl Ruiz introdujo un nuevo personaje, Luís Alarcón, un chileno del Sur que viene a Santiago a pasárselo bien y es el que paga las copas de los tres “tigres. Ruiz describe en tono documental las vidas de los protagonistas. Entre copas y charlas conocemos a los personajes y su psicología, descubierta por los diálogos, que tienen mayor importancia que la acción. Al final Tito, el trabajador explotado se rebela contra Rudi, que representa a los explotadores. Es una irónica y profunda radiografía de Chile en la segunda mitad de los 60. Raúl Ruiz fue evolucionando hacia un cine más experimental y de vanguardia, viéndose ya en esta película las influencias de la “nouvelle vague” y de John Cassavettes.           

   
               

       Un arquitecto, Álvaro Covacevich participó en una expedición con científicos de la ONU en Brasil, en la que rodó a tribus que nunca habían visto un hombre blanco y montó un documental sobre formas de vida, flora y lugares desconocidos, titulado Cabochos, el nombre de aquellas tribus. Ya dedicado al cine, dirige Morir un poco (1967), en la que describe el paso del tiempo, desde la salida del trabajo hasta llegar a casa. Conocemos la triste vida de los desheredados, con escaso diálogo y con un soberbio empleo del color. Tiempo que en vez de ser utilizado para vivir es un tiempo que lleva a morir. A continuación dirigió La revolución de las flores (1968), sobre un grupo de jóvenes que quieren cambiar el mundo. Es autor de varios documentales y, por su relación con Salvador Allende, Diálogo de América (1972)el encuentro entre Allende y Fidel Castro, y El gran desafío (1973)sobre la intervención, en la sede de la ONU de Allende. 


La odisea de los Andes


                    Su gran documental es La odisea de los Andes (1976), que realiza impresionado por el accidente del avión que volaba de Montevideo a Santiago, que se estrelló en el corazón de los Andes el 13 de octubre de 1972. Viajaban cuarenta pasajeros y cinco tripulantes, salvándose dieciséis pasajeros. En el avión venía un equipo uruguayo a jugar un partido de rugby, por lo que el accidente conmocionó a Uruguay.Los supervivientes vieron pasar los días sin que les rescatasen, ya que les consideraban desaparecidos. Dos de aquellos jóvenes decidieron ir en busca de ayuda y descendieron desde los 4000 metros del Tinguirica, atravesando a pie las cumbres y los ventisqueros de los Andes, con el fin de avisar que quedaban otros catorce  supervivientes junto a los restos del avión. Esperaron durante 71 días, recurriendo para sobrevivir a la antropofagia. Covacevich rodó en los lugares del accidente un buen material, y reunió excelente documentación, cuyo montaje estaba iniciando. Cuando el golpe militar  del 11 septiembre de 1973. Covacevich rodaba la Casa de la Moneda, incendiada por el bombardeo de los aviones Hawker Hunter, y estuvo a punto de ser detenido.El Embajador de México consiguió recuperar el material filmado y encontró asilo en México para Covacevich. Tomó contacto con Mario vargas Llosa, también muy impresionado por el accidente, para escribir el guión. Covacevich rodó testimonios de supervivientes en Montevideo. Covavevich se interroga: “¿Cómo pudo haber  supervivientes tras ese impacto tan terrible, una avalancha de nieve, setenta y un días aislados y la terrible caminata de dos de ellos? Lo impresionante es oírles a ellos como yo les oí”.

       El nuevo cine chileno sienta las bases de su renacimiento a partir de los 90. El golpe de Pinochet en 1973 aplastó la vida democrática de Chile y congeló la libertad hasta marzo de 1990, fecha en la que tuvo que abandonar el poder. Directores como Silvio Caiozzi (La luna en el espejo, 1990), Gonzalo Justiniano ((Caluga o menta, 1990) o Ricardo Larraín (La frontera, 1991) enlazan "el nuevo cine chileno" con la generación actual.