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domingo, 24 de enero de 2016



 
       LAS AYUDAS AL CINE EN ITALIA

Automáticas, fuertes desgravaciones y sin comisiones

 Un Fondo elevado







          El cine italiano, como el resto de las cinematografías europeas, es un ejemplo de cómo las ayudas del Estado son precisas para su mantenimiento al mismo tiempo le restan competitividad. Es complicado mantener el equilibrio de una política de ayudas al cine entre sus objetivos culturales, de entretenimiento e industriales y comerciales. El cine italiano languidecía ente 1980 y el 2000, que inició una recuperación aumentando su producción, y recaudaciones. Dos medidas fueron claves,  la obligación de las televisiones públicas y privadas de invertir en producciones audiovisuales el 10% de sus ingresos publicitarios, dedicando un 40% de esta inversión al  cine y las desgravaciones fiscales Las desgravaciones por inversión al cine se aprobaron en 2014, un 25% con el límite de cinco millones de euros, producciones nacionales y extranjeras. El conjunto de desgravaciones no podía superar en 2015, los 115 millones de euros. En 2016 este límite se ha elevado a 140 millones por los buenos resultados. El cine italiano ha producido en 2014, 171 largometrajes y en 2015, 187, con películas, como La juventud  de Paolo Sorrentino, con un reparto internacional y multipremiada, y han vuelto a rodarse en Italia importantes películas extranjeras, como la nueva versión de Ben Hur o el último James Bond, Spectre, que han dejado en Italia 163 millones de euros. 




        Estas medidas no son suficientes, es preciso cambiar el modelo de ayudas. En 2015 aumentó la recaudación del cine italiano, pero también incrementaron sus taquillas las extranjera y así mientras en 2014 el cine italiano tuvo una cuota de 27,7%, en 2015 la cuota de las películas italianas ha sido del 21,3%. Y si en 2012 el presupuesto medio de las películas italianas fue de 2, 2 millones de euros, en 2015 ha sido  1,3 millones de euros. Riccardo Tozii, presidente de ANICA que integra las agrupaciones de productores, ha comentado sobre los resultados de la protección són: "Tantas óperas primas sin los recursos adecuados equivale a una broma". Los productores reclaman un cambio de modelo, conocido como el FUS, las siglas de Fondo Unico dello Spettacolo. Este modelo fue establecido en 1965, aunque le primer sistema de ayudas se creó en 1943, y se modernizó en 1994, en 1997 se aprueban ayudas a programas de televisión y se incorpora lo establecido en la Directiva ·Televisión sin fronteras, siendo las últimas medidas de apoyo establecidas en la Ley de 2013. Ha permitido trabajar a directores veteranos, como los hermanos Paolo y Vittorio Taviani, Cesare deve morire (2012), unos reclusos de una prisión interpretan la obra de Shakespeare, Marco Bellocchio en Vincere (2009) sobre las relaciones de Mussolini con Ida Dalser o Michele Placido (Romanzo criminale (2005).




       Esta orientación ha llevado a un cambio y modernización del modelo de ayudas italiano por un Decreto Ley de 28 de enero de 2016. Todo el sistema de ayudas será automático y desaparecen todas las comisiones. Habrá un Fondo Único para las ayudas que tendrá un importe mínimo de 400 millones de euros anuales y que se alimentará, como el francés. con una tasa del 12% de ñ importe  del IRPF y el IVA de las recaudaciones en salas de cine, los ingresos publicitarios de las televisiones, compañías telefónicas y los ingresos de acceso a Internet. Las películas tendrán una ayuda del 15% de su recaudación destinada a reinversión, igualmente ayudas automáticas para el éxito artístico, como premios en Festivales. Hay ayudas especiales para primeras y segundas películas, promoción y un Plan de 100 millones de euros para construcción y renovación de salas de cine y mantenimiento de las históricas. Las desgravaciones serán del 30% para productores, distribuidores y salas de cine de películas italianas sean nacionales o extranjeros los distribuidoress, desgravación que puede ser del 40% para productores independientes que distribuyan sus propias películas. Se crea ese el Consejo Superior del cine y del Audiovisual, formado por diez miembros, expertos competentes y reprsentantes de asociaciones. Además de desaparecer las comisiones, se elimina la labor de clasificación de películas y programas por parte del Estado. habrá por lo tanto autorregulación y el Estado solo intervendrá en casos de abusos.



Habemus Papam

       La reforma entra en vigor en 2017. Hasta entonces hay ayudas automáticas  que se abonan a cargo del FUS.. con obligación de reinversión en nuevas películas. Las ayudas automáticas corresponden al 13% de la recaudación. Las ayudas deben cumplir los requisitos de producciones de nacionalidad italiana. Todos estos films tienen derecho a un crédito que puede llegar hasta el 70% del presupuesto y se abona con cargo al Fondo de Intervención.  Y también hay ayudas selectivas por razones artísticas, técnicas y culturales, que son préstamos a bajo interés, que son reembolsables y son garantizados por un Fondo de Garantía estatal.  También se ayuda a las primeras y segundas películas con planteamiento artístico y cultural que tengan un presupuesto inferior a 1 300 000 euros. Esta ayudas se abonan por un Fondo Especial que unido  a un Fondo de Inversiones puede conceder créditos hasta del 90% del presupuesto. Si con las ayudas sobre taquilla no consiguen devolver los créditos, el Fondo de Garantía puede asumir hasta el 90% del crédito. Ha permitido que se consagren directores, como Toberto Begnini (La vida es bella, 1997, o El tigre y la nieve, 2005, ambientada en la guerra de Irak), Nanni Moretti (La habitación del hijo, 2001, o Habemus Papam. 2004. o Mia madre,  2015), Paolo Sorrentino (Il divo, 2008, La gran belleza, 2013) o Matteo Garrone (Gomorra, 2008).



Lo spazio in bianco



    El problema del modelo de ayudas es que está montado para que los productores sin mucho riesgo promuevan óperas primas y también películas de interés cultural a las que corresponden las ventajas de las ayudas selectivas. Son numerosos los directores nuevos, con porvenir incierto, y siempre con películas de muy bajo presupuesto y grandes dificultades para su estreno en salas. Algunos son interesantes y logran abrirse camino, como Alessandro Angelini (Alza la testa, 2009), con experiencia previa como ayudante de dirección o Francesca Comencini (Lo spazio in bianco, 2009), que adapta una novela de Valeria Parrella y han conseguido hacerse un hueco entre los directores. Si las películas no se tuviesen que estrenar en salas, atraer a los espectadores y originar ingresos, el modelo de ayudas sería válido. De esta forma estos mecanismos de ayuda al cine están en cuestión y les salvan los incentivos fiscales y las inversiones de las televisiones, aunque estas tienen el peligro de convertir las películas en programas convencionales, que pueden tener recaudaciones domésticas  importantes por la publicidad de las televisiones, pero pueden hacen perder la personalidad de una cinematografía. Hasta ahora la italiana ha podido conservarla en gran parte, pero no sabemos hasta cuando.



VER:

domingo, 17 de enero de 2016

Atrapados por las series





       ATRAPADOS POR LAS SERIES 



False flag, Making a murderer, Guerra y paz y Vinyl






           Cada época tiene los géneros de series acordes con su forma de entender la vida y de vivirla. Se han sucedido series de médicos,  de policías, detectives, de abogados y juicios. Ahora somos adictos a las series políticas y nos atraen los elementos dramáticos de la política y del poder y sobre todo el descubrimiento de políticos corruptos, desde El ala oeste de la Casa blanca hasta House of cards o Borgen. Incluso Homeland, basada en la serie israelí Secuestrados, un thriller que se desarrolla en el campo de la política al establecerse una competencia entre dos departamentos gubernamentales de investigación, la CIA y el dependiente del Pentágono.  Ahora nos atrae una serie de suspense de fondo político, False flag ( Aroutz 2, 2015), basada también en una serie israelí, Kfulim (Bajo falsa bandera), creada por Amit Cohen y Maria Feldman.  Los rostros  de cinco israelíes aparecen en los televisores y los propios ciudadanos fotografiados contemplan perplejos la pequeña pantalla donde se enteran que ellos han raptado al Ministro de Defensa iraní en un hotel de Moscú, cuando realizaba una visita de incógnito, pero ellos no han estado nunca en Moscú. Se acusa al Mossad y el Shin bet, servicio de seguridad interior de Israel, investiga. Hay muchas contadiccines y lagunas en sus coartadas, imágenes de cámaras de video vigilancia que muestran a los acusados en Moscú,y estos no entienden lo que está sucediendo. Buen triller dramático con imágenes que nos descubren el interior de los personajes ,y una sutil información de la política internacional y de los servicios secretos, que trabajan clandestinamente en otros Estados y procuran que aparezcan como culpables terceros inocentes. Ya hay encargada una segunda temporada y acuerdos para hacer una versión en Hollywood.




           Una serie documental, Making a murderer (Netflix, 2015), trata sobre dos crímenes y un juicio. No la protagonizan políticos, pero es una denuncia política de la policía y el sistema judicial a los que se pretende acusar de corrupción y al fiscal  de equivocado. Transcurre en el corazón de América, en el Estado de Wisconsin. sus dos creadoras y  directoras, Laura Ricciardi y Moira Demos, han realizado una excelente investigación durante diez años de imágenes y documentos, muchos de ellos de difícil recuperación por estar en sistemas de archivos anticuados y un buen rodaje complementario. Es la historia de Steven Avery condenado por  violar y matar a una joven. La serie empieza cuando tras 18 años en la cárcel, regresa a su pueblo declarado inocente por unas pruebas de ADN. que entonces no se pudieron realizar, remarcando el error policial. Pero al cabo de poco más de un año otra mujer aparece asesinada en su coche junto a la casa de steven Martin que es condenado de nuevo.  La serie tiene calidad, capta el interés de la audiencia, refleja el submundo al que pertenece Avery con un ritmo adecuado al relato, con pausas, como en la realidad, que nos permite seguir los pensamientos en los interrogatorios.  Levantó polémica en EEUU, pero en  el documental no queda clara la inocencia o la culpabilidad, aunque las autoras parecen querer hacer la defensa de Steven Avery. Recuerda a la serie documental Paradise lost, rodada  en tres entregas  a lo largo de casi veinte años, sobre el asesinato de tres niños en un bosque de Arkansas. y la condena como autores de dos jóvenes a los que la serie trata de exculpar, demostrando que no hay pruebas , en opinión de los documentalistas. Esta trilogía fue emitida por HBO , la primera parte en 1996 y las siguientes en 2000 y 2011.




       Frente a la estética del feismo que caracteriza a  Making a murderer, se alza la belleza suntuosa de  Guerra y paz (BBC y la norteamericana Weinstein Company, 2015), adaptación de la hermosa novela de León Tolstoi, que todo el mundo conoce, pero que pocos han leído. La serie describe con detalle la sociedad rusa, la aristocracia, los mundos personales de distintos personajes, el dolor de la guerra, las brutales campañas y el heroísmo de la sociedad rusa amenazada por Napoleón. Tolstoi conocía muy bien esta sociedad y la política. En su opinión "es fácil hacer leyes, lo difícil es gobernar". La novela fue editada en fascículos entre 1865 y 1869. Ha sido rodada en Letonia, Lituania yRusia, tiene maravillosos bailes en esplendidos salones de los palacios, uniformes brillantes, arrogantes caballos de los militares, escenas en el Palacio de Invierno de San Petersburgo y las batallas y cuidadas escenas íntimas de los protagonistas. Han trabajado 150 actores y 600 extras. Destaca  su vestuario, en este momento que tanto se aprecia el de épocas anteriores, como en La chica danesa, seleccionada este año en los premios Oscar o en la serie de BBC, Downton Abbey. La adaptación es extraordinaria pensada para grandes audiencias, por lo que solo hay algún púdico desnudo y se debe al excelente escritor galés Andrew Davies, autor de la original novela Marmalade Atkinsons y de numerosos guiones para  televisión, como la adaptación de Orgullo y prejuicio. Es bastante fiel a Tolstoi, aunque siempre el director o los adaptadores incluyen alguna escena propia para aumentar la tensión dramática. No confundir con la serie Guerra y Paz, que produjo la BBC en colaboración con la televisión de Yugoslavia en 1972, protagonizada por Anthony Hopkins.




             La fusión moderna de la televisión con el cine está clara en Vinyl  (2016), una coproducción de Martin Scorsese y Mick Jagger para HBO. Es una serie, que se puede considerar musical en cierta medida, una creación de Terence Winter, buen guionsta al que se deben películas como El lobo de Washington y series como Los Sopreno o Broadwalk Empore. Martin Scorsese ha dirigido incluso el primer episodio. Transcurre en los años 70, llenos de energía, frenética vitalidad, bandas musicales, drogas y sexo, trasladándonos de Atlantic City a Nueva York. El protagonista (Bobby Cannavale) ayudado por su esposa (Olivia Wilde) tratan de sacar adelante el sello American Centry Records,empresa situada en Broadway,  dedicada al rock´n´ roll puro, cuando se popularizaban el punk, el hip.hop y el disco. Una visión de aquella sociedad, de los gustos de la juventud y de las bandas musicales, interpretando James Jagger, el hijo de Mick, el líder de una de esas bandas. Un relato bello y entretenido. Aunque pese al buen episodio primero la trama no conectó con el público por lo que se suspendió su continuidad.  

sábado, 9 de enero de 2016


LOS NOVELISTAS ESCRIBEN SERIES

Broadchurch, Wolf Hall. A la sombra de los Tudor, Sherlock, Luther


La narración en las series  británicas





     Hasta hace un par de años veíamos todas las series de culto, pero su éxito ha dado lugar a un boom de la producción en todo el mundo. Solo en EEUU en 2015 se produjeron 400 series- Sus cadenas de cable  produjeron 180 series,  en 2014, cuando en el año 2010 su producción fue de 23 series.  Demasiadas series, por eso hay que conocer cuales son las más relevantes. Al igual que elegimos las películas o las novelas, debemos escoger las series que hay que seguir. En el grupo de series favoritas se encuentran bastantes del Reino Unido.  Las series tienen la misma capacidad que las novelas para desarrollar narraciones originales, llenas de profundidad y matices. Por eso muchas de las series destacadas están escritas por novelistas. En esta nueva época de las series empezó a llamar la atención una historia situada a principios del siglo XX, en  tierras de Yorkshire en una mansión solariega .en la que conocemos a propietarios y sirvientes, su vida, sus relaciones y tensiones, Downton Abbey (ITV. 2010-16)), creada por Julian Fellowes. Construye su trama, insertándola en las noticias de  acontecimientos importantes iniciados con el hundimiento del Titanic y alcanza intensidad con los comienzos de la I Guerra Mundial. Comenzó en 2010 y a lo largo de seis temporadas se ha emitido en 250 países. Un episodio especial cerró esta serie en Navidades del 2015. Y la adaptación de las novelas de Diana Gavaldón ha aportado una modalidad de ciencia ficción, en la original serie, Outlander (Starz, 2014-presente). Es un ejemplo de renovación narrativa, gracias a que al frente del guión está el escritor  Ronald D. Moore. Diana Gavaldón no quiso colaborar en el guión: Escribo sola y nadie toca mi libro, declaró. pero el éxito de la serie le hizo cambiar de opinión y participar en el vértigo de la escritura de los guiones de esta serie británico-estadounidense, momento en que todo puede cambiarse para encontrar una narración adecuada al medio televisivo.En Outlander  Claire, una joven enfermera  casada, de forma inesperada es trasladada al año 1743. Entre aventuras conoce a un guerrero de Escocia, viviendo una tensión entre su vida en esta época remota y la suya real. Los ingleses siguen cultivando la ciencia ficción con Doctor Who (BBC, 1963-presente), el místico caballero que viaja en el tiempo y el espacio resolviendo entuertos, siendo  la serie más longeva, 53 años.




                  Llega una segunda temporada de la emotiva serie de investigación criminal y muestra del eco que un crimen en una pequeña sociedad,  Broadchurch (IITV, 2013-14),  con una gran aceptación internacional. Confirma que las series modernas son encargadas a escritores auténticos, como en esta ocasión, Chris Chibaall, autor de interesantes obras de teatro e imaginativos guiones para televisión. En una idílica playa de la costa de Dorset aparece muerto en circunstancias sospèchosas un niño de once años. La serie muestra el impacto que en una pequeña comunidad causa un hecho terrible que se convierte en foco mediático y 
con el escandaloso comportamiento de los tabloides. La conducta de la familia del niño muerto, la familia de sus amigos, los investigadores de caracteres diferentes,  un inspector (David Tennant) y una sargento (Olivia Colman) más vinculada al suceso y cuyas relaciones tienen momentos divertidos, los medios de comunicación y los vecinos protagonizan la serie. El pueblo de Broadchurch, que da nombre a la serie, es en realidad Clevedon, cercano a Bristol, un lugar de vacaciones en la costa de Dorset, donde se ha rodado, junto a los acantilados de Dover.  Al final del último capítulo de Broadchurch se descubre quien es el asesino, y afortunadamente la media hora final habla de las consecuencias, lo que ha permitido a ITV aprovechar el éxito de la serie para hacer esta segunda temporada.



Wolf Hall


            Otro auténtico escritor. Peter Straughan además autor teatral y buen guionista de cine ((El topo, La deuda) , es el responsable de los guiones de Wolf Hall. A la sombra de los Tudor (BBC, 2015), una de las novedades que se emite este año 2016 en la Europa continental.  Adapta los dos primeros volúmenes del "Thomas Cromwell" de Hillary Mantel y la serie la ha dirigido el especialista en series políticas, Peter Kosminsky. Narra el ascenso de Cromwell (Mark Rylance) en la corte de Enrique VIII (Damian Lewis, que vimos en Homeland). Transcurre entre 1500 y 1535, una etapa difícil de esa corte y con un cisma religioso dividiendo Europa, cuando Cromwell alcanza el poder. La adaptación elige un tono intimista y la oscuridad de las intrigas para hacernos llegar los personajes, la ambición, las luchas políticas y la época. Lvita las escenas de sexo y asesinatos y, aunque aparece un fresco de este periodo, se  aleja del espectáculo  de la anterior serie de este argumento, Los Tudor´, con lo que consigue una serie en la línea moderna,  obteniendo un gran éxito en Reino Unido. El tercer volumen de este libro, que está terminando Hillary Mantel, está dedicado a la caída de Cromwell y se convertirá en miniserie también dirigida por Peter Kosmisky. Cromwell es un personaje fascinante, ,en una época que mantiene todo su atractivo.

  

     
   Steven Moffat, autor teatral y de un musical. ha sido mulipremiado por sus guiones y producciones de televisión y junto a Mark Gatliss, novelista, guionista y actor, han escrito los guiones de la serie Sherlock (BBC, 2010-presente). Mientras estaban en el Festival de Montecarlo se les ocurrió la brillante idea de adaptar las novelas  de Arthur Conan Doyle trasladando la acción a tiempos actuales. Inmediatamente se pusieron a escribir los guiones por miedo a que les pisarán la idea. Crearon la serie  Sherlock (BBC, 2010-presente), protagonizada por Sherlock Holmes (Benedict Cumberlach)  y su ayudante, el médico militar, Dr, Watson (Martin Freeman), que ahora ha regresado de la guerra de Afganistán. Conservan el domicilio de Baker Street, el  gusto de Sherlock por desentrañar horrendos crímenes y sobre todo su eficaz método de deducción, aunque utiliza Internet o GPS. Adaptación original en la que se encuentra la obra de Conan Doyle. No ocurre así en Elementary (CBS, 2012-2014) en la que <sherlock Holmes es un investigador exadicto a las drogas, su ayudante es una mujer,  colabora el padre de Sherlock y transcurre en Nueva York en época actual. Creada por Robert Doherty, novelista, especializado en novelas de misterio y productor ejecutivo de televisión, esta serie tiene más que ver con Doherty que con Conan Doyle. y no es relevante. 

        
Luther
        
    El escritor Neil Cross, autor de novelas de éxito como "Always the sun" o el libro con sus recuerdos "Heartland·, y guiones de numerosas series, entre ellas  Luther (BBC,  2010-presente). El protagonista utiliza en sus investigaciones también el método de deducción de Sherlock Holmes y el formato recuerda a la serie de Colombo, pero  el detective  de la policía, Jhon Luther (Cris Elba), que trabaja en casos graves y crímenes en serie, es obsesivo y a veces peligroso, plantea los casos como un duelo sicológico entre él y el criminal.

     En el Reino Unido en Navidades y Fin de Año tienen la costumbre de emitir episodios especiales de sus series de éxito. Estas Navidades han  emitido un episodio especial de Downton Abbey. que cierra la serie y aclara algunos puntos de la familia protagonista, que parecían  haber quedado  abiertos. También ha tenido éxito el especial de Luthier y el de Sherlock que desarrolla la acción en el tiempo en que le situó Conan Doyle, finales del XIX, la época victoriana de la que Steven Moffat es un especialista. Estas series británicas de éxito, revelan  también el éxito de sus novelistas.